Detector de gas

Según el gas que detectan:

  1. Dióxido de carbono y amoniaco: puede ser mortal en un ambiente cerrado carente de ventilación. Se produce por escapes en los dispositivos de refrigeración y en botellas.

  2. Monóxido de carbono: se genera por la mala o parcial combustión de combustibles. Por ejemplo: puede producirse a partir del mal funcionamiento de una estufa o caldera, cuando el ambiente no está bien ventilado.

  3. Dióxido de azufre: se compone de azufre y derivados de éste como el carbón, que forman un ácido al disolverse en el agua. Su olor es muy característico y produce asfixia. Aunque es incoloro, se caracteriza por ser el doble de pesado que el aire y por eso tiende a ir hacia el suelo.

  4. Cloro: su color es verde amarillento, su olor es penetrante, corrosivo, y se trata de un gas pesado que pueden absorber muchos elementos. No obstante, su conducta hace más compleja su detección. Se usa principalmente para limpiar piscinas, para purificar el agua y para blanquear objetos.

  5. Sulfuro de hidrogeno: se lo reconoce por el desagradable olor que produce, dado que se genera por la descomposición de materiales orgánicos. Si su concentración es significativa puede producir una parálisis. Suele aparecer en túneles por debajo de la tierra.  

  6. Oxígeno (riesgos): lo normal es que esté en un nivel de 20,9% y su escasez produce agotamiento físico y afecta mentalmente a las personas.

Según las características de su funcionamiento:

  1. Alarmas simples: se trata de los dispositivos que hacen sonar la alarma cuando la concentración de gas supera los niveles admisibles.

  2. Alarmas luminosas: estos sistemas, además de audio, incluyen señales luminosas. Suelen contar con tres luces: la amarilla, que significa que hay una falla en el funcionamiento; la verde, que señala que el funcionamiento es normal, y la roja, que se activa cuando detecta una fuga de gas.

  3. De corte: es un dispositivo un tanto más complejo que los anteriores, dado que además de activar la alarma corta el paso del gas. Como es más sofisticado, se recomienda que su instalación la realice un técnico. Los especialistas aconsejan que siempre sea un profesional el que instale estos aparatos.

  4. Diseños atornillados: se trata de aquellos que presentan menos complicaciones para instalarlos. Se los atornilla a la pared y requieren de pilas para su funcionamiento. Son los menos onerosos.

  5. Diseños empotrados: su instalación es más compleja porque van empotrados en una caja y, por lo general, requieren un transformador. Llevan un cableado desde el dispositivo hasta la válvula de corte de gas automática. De cualquier forma, todos los sistemas se alimentan de energía eléctrica.

  6. Tipo de gas: se trata de los sistemas preparados para detectar un tipo de gas determinado (butano, natural, monóxido de carbono, gas ciudad, etc.). Cabe aclarar que existen diseños que tienen la capacidad de detectar diferentes tipos de gas.