Detector de gas butano

Detectores de gas butano

Pero primero veamos qué es el gas butano. Se trata de un gas licuado del petróleo cuyo uso es tanto hogareño como comercial. 

Se caracteriza por no tener color (incoloro) y por no tener olor (inodoro). No obstante, en el proceso de su elaboración se le adiciona algún elemento para que huela dado que en caso de fuga o pérdida puede provocar una explosión y generar una tragedia. Así, su aroma suele ser muy fuerte y desagradable pero cuando es percibido se relaciona de inmediato con un escape.

En España, este tipo de gas es, por lo general, el combustible con que funcionan las bombonas. Su estructura es cilíndrica, sus paredes de acero y suelen ser de color naranja. La mayoría tiene una capacidad de doce kilos y medio de butano aunque también existen algunas más livianas que pueden ser de acero inoxidable.

Los peligros

Quien tenga que manipular gas butano debe tener en cuenta los peligros a los que se expone. Se trata de un producto inflamable, cuando está a temperatura ambiente y se mezcla con aire o vapores produce explosiones. La inhalación de gas butano puede generar desmayos e, incluso, la muerte.

Si la pérdida de gas no se ha podido evitar y la persona tomó contacto con el butano, debe lavarse los ojos con agua abundante, también debe utilizar agua si se producen quemaduras de piel en frío. En caso que el gas se haya inhalado y se sienten mareos, cefaleas e irritación de las vías respiratorias debe trasladarse al aire libre y, si esos síntomas persisten, acudir a la asistencia médica.

Cuando una persona queda inconciente al entrar en contacto con gas butano se debe poner a la víctima en posición de reanimación. Es necesario comprobar si su respiración y pulso son normales. En caso que no lo sean, deberá practicarse el método de respiración boca a boca.

Los detectores de gas butano

Si bien tener en el hogar un detector de gas butano no es obligatorio, queda claro a partir de los riesgos que conlleva esta sustancia que estos dispositivos se convierten en un arma fundamental para evitar cualquier tipo de siniestro.

Los detectores no se pueden usar para detectar pérdidas de distintos tipos de gases, aunque a un mismo aparato se le puede colocar el sensor correspondiente a cada clase de gas (butano, natural, propano, monóxido de carbono).

Como el gas butano es más pesado que el aire y tiende a ir hacia el suelo, es pertinente que el detector se coloque a no más de 30 centímetros del suelo y a un metro con cincuenta centímetros del aparato que utiliza el gas.

En el momento de la instalación del detector de gas butano no hay que olvidar que no debe ubicarse en un lugar expuesto a la humedad o el polvo, dado que estos factores pueden generar defectos en la detección del sensor. Tampoco deben ubicarse en lugares cerrados, en sitios donde haya corriente de aire, ventiladores o extractores o en lugares donde estén cubiertos por otro elemento.